Diáconos y Diaconisas.

Todos los miembros que integran el departamento de diáconos y diaconisas de nuestra iglesia han sido llamados para desempeñar una labor sagrada en un mundo que perece en el pecado y que reclama la presencia de hombres y mujeres consagrados a Dios para que les muestren el camino, la verdad y la vida.

 

 

DIACONOS

 

Diácono (del griego διακονος, diakonos, y luego del latín diaconus, «servidor»)

 

1ª Timoteo 3:8-13

Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;

9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.

10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.

12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

 

“El hecho de que estos hermanos habían sido ordenados para la obra especial de mirar por las necesidades de los pobres, no les impedía enseñar también la fe, sino que, por el contrario, tenían plena capacidad para instruir a otros en la verdad, lo cual hicieron con grandísimo fervor y éxito feliz.”

(Los hechos de los apóstoles, p. 74).

 

La designación de diáconos en la iglesia hoy en día, mediante la elección hecha por los miembros de iglesia, proporciona bendiciones similares en la administración de la iglesia, porque alivia a los pastores, ancianos y otros dirigentes de deberes que pueden muy bien ser desempeñados por los diáconos. “El tiempo y la fuerza de aquellos que en la Providencia de Dios han sido colocados en los principales puestos de responsabilidad en la iglesia deben dedicarse a tratar los asuntos más graves que demandan especial sabiduría y grandeza de ánimo. No es el plan de Dios que a tales hombres se les pida que resuelvan los asuntos menores que otros están bien capacita- dos para tratar” (Los hechos de los apóstoles, p. 77).

 

 

ORGANIZACIÓN

DIACONISAS

 

El Señor tiene una obra para las mujeres así como para los hombres. Ellas pueden ocupar sus lugares en la obra del Señor en esta crisis, y él puede obrar por su medio. Si están imbuidas del sentido de su deber, y actúan bajo la influencia del Espíritu Santo, tendrán justamente el dominio propio que se necesita para este tiempo. El Señor reflejará la luz de su rostro sobre estas mujeres abnegadas, y les dará un poder que exceda al de los hombres. Pueden hacer en el seno de las familias una obra que los hombres no pueden realizar, una obra que alcanza hasta la vida íntima. Pueden llegar cerca de los corazones de las personas a quienes los hombres no pueden alcanzar. Se necesita su colaboración.

The Review and Herald, 26 de agosto de 1902. 

 

Las diaconisas eran incluidas en el personal directivo de la iglesias cristianas primitivas.

 

Romanos 16:1,2

1 Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea;

2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.

 

 

CUALIDADES

 

1. Una Mujer Espiritual.

· Que tenga el hábito de orar.

· Que le guste estudiar la Biblia.

· Que convierta al Señor Jesús en el Modelo de su vida.

· Que sepa encarar los problemas como los encararía Cristo.

· Que de buen testimonio.

· Que pueda ser utilizada por el Espíritu Santo.

 

2. Una mujer humilde.

La Biblia enseña que debemos ser benignos y misericordiosos con nuestros semejantes. Efesios 4:32. Para lograr esto la Diaconisa necesita que Cristo more en su corazón.

 

3. Una mujer responsable e Integra.

El cargo de Diaconisa lleva aparejadas algunas responsabilidades delicadas. Requiere que no esquive los problemas, que no pase por encima de las decisiones, que cumpla fiel y alegremente los deberes; que llegue a tiempo a sus compromisos, cultos, juntas, visitas y sobre todo, que busque la limpieza y la impecabilidad de su alma.

 

4. Una Mujer leal a Dios a su Iglesia y a sus dirigentes.

Cualquiera que sea desleal a Dios, a sus dirigentes y a sus compañeros de trabajo, es indigno de la posición de confianza que tiene.

 

 

IMPORTANCIA

 

Las mujeres que están dispuestas a consagrar parte de su tiempo al servicio del Señor deben ser nombrados para visitar a los enfermos, cuidar a los jóvenes, y ministrar a las necesidades de los pobres. Deben ser apartadas para este trabajo por la oración y la imposición de manos. En algunos casos se necesitarán consejo con los oficiales de la iglesia o el ministro; pero si son mujeres devotas, el mantenimiento de una relación vital con Dios, ellos serán un poder para el bien en la iglesia. Esta es otra manera de fortalecer y edificar la iglesia. Tenemos que diversificarse más en nuestros métodos de trabajo. No es una mano debe estar obligado, ni un alma desalentada, ni una voz debe ser silenciada; dejar que cada trabajo individual, privada o pública, para ayudar a adelante esta gran obra. Coloque las cargas sobre los hombres y las mujeres de la iglesia, para que puedan crecer en razón del ejercicio, y así convertirse en agentes eficaces en la mano del Señor para el esclarecimiento de los que habitan en tinieblas.

The Review and Herald, 9 de Julio de 1895.

 

 

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