Mensaje del Ptr. Ted Wilson.

El 11 de octubre, 2010, el Concilio Anual de la iglesia adventista del séptimo día acordó un documento importante y una iniciativa titulada, “El don prometido de Dios― Un llamado urgente al reavivamiento, la reforma, el discipulado, y la evangelización”. ¿Cuál fue el propósito al presentar y votar este documento? Alguna información de trasfondo será de mucha ayuda.


El 22 de marzo, 1887 Elena White escribió estas palabras en un artículo para la Review and Herald titulado “La gran necesidad de la iglesia”. También se encuentra en Mensajes Selectos, Tomo 1, página 121 (inglés). Somos aconsejados que, “Un reavivamiento de la verdadera piedad entre nosotros es la mayor y más grande y urgente de todas nuestras necesidades. Buscar ésta debería ser nuestro primer trabajo….Un reavivamiento puede solamente esperarse en respuesta a la oración”. Continuando en la página 126, dice, “Que la iglesia se levante, y se arrepienta de sus descarríos delante de Dios. Que el centinela despierte, y suene la trompeta de cierta forma… La iglesia debe levantarse a la acción. El Espíritu de Dios jamás puede entrar hasta que ella (la iglesia) prepare el camino. Debe producirse un profundo examen del corazón. Debe haber oración unida y perseverante, y por fe, reclamar las promesas de Dios. No tenemos la primera razón para la gratificación y la exaltación propias. Deberíamos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios”.

Hoy alabo al Señor que en respuesta a la apelación en el Concilio Anual de 2010 tantos adventistas del séptimo día están vehementemente buscando la bendición del Señor y orando por un reavivamiento y reforma genuinos en sus vidas individualmente y colectivamente en la iglesia. Sin embargo, debemos permanecer alertas porque el diablo tiene una falsificación para cada verdad de Dios. Hemos sido alertados, tanto en la Biblia como en el Espíritu de Profecía, que en estos últimos días Satanás desatará reavivamientos falsos propios en un esfuerzo para engañar, si es posible, aun a los escogidos. Elena White escribió enfáticamente sobre las mismas cosas que ahora vemos moverse en nuestras filas.

En Mensajes Selectos, tomo 2, página 23 (del inglés) leemos, “Estamos en constante peligro de ponernos por encima de la sencillez del evangelio. Hay un intenso deseo de parte de muchos de asombrar el mundo con algo original, lo cual elevará a la gente a un estado de éctasis, y cambiar el presente orden de experiencia; porque la santidad de la verdad presente no es comprendida, como debería, pero el cambio que necesitamos es un cambio de corazón, y sólo puede ser obtenido buscando a Dios en forma individual para sus bendiciones, rogándole por su poder, orando fervientemente que su gracia pueda venir sobre nosotros, y que nuestros caracteres puedan ser transformados”.

¿Por qué es que la Asociación General, las organizaciones de la iglesia y, esperanzadamente, su iglesia local están elevando el tema de “reavivamiento y reforma”? ¿Por qué tenemos materiales y seminarios sobre reavivamiento y reforma? ¿Por qué tenemos sitio de Internet como revivalandreformation.org” el cual ofrece información valiosa? ¿Por qué tenemos un Comité de Reavivamiento y Reforma en la Asociación General? ¿Es sólo mucha propaganda burocrática y promoción? No, es para un propósito y sólo un propósito… para enfocar nuestra atención en nuestra gran necesidad de Jesús, su gracia y su poder en nuestras vidas a través de la Palabra de Dios y el Espíritu Santo a fin de ser reformados y renovados individual y corporativamente llegar a ser más como Jesús. Como la iglesia de Laodicea descrita en Apocalipsis 3, desesperadamente necesitamos el oro refinado en fuego de Dios, la ropa blanca de las vestiduras puras de la justicia de Cristo y el colirio del poder de Dios.

Dios quiere hacer algo muy especial en su iglesia cuando nos acercamos al mismo fin del tiempo. Él quiere reavivar, reformar, renovar y empoderar su pueblo. Él quiere que su pueblo proclame los mensajes de los tres ángeles con el poder de la lluvia tardía. Desea que su pueblo conozca plenamente su palabra. ¡Ustedes deben ser parte importante de esto!

Los adventistas del séptimo día deben ser llenados del Espíritu Santo al anunciar la pronta venida de Cristo. Si nos humillamos delante del Señor como está bosquejado en 2 Crónicas 7:14, veremos el cumplimiento de Joel 2:28 donde Dios promete derramar su espíritu sobre a toda carne. Bajo el poder de su Espíritu Santo, debemos ser mensajeros para el Señor instruyendo a la gente sobre la verdadera adoración de dios y llevando todo a Cristo y su justicia provista a nosotros a través de la justificación y la santificación. ¡Gracias a Dios por llamar a la existencia a esta particular iglesia en el fin del tiempo!

Creo con todo mi corazón que estamos viviendo en los días descritos por el profeta Joel. Es tiempo para que la iglesia de Dios reciba la experiencia de la lluvia tardía. Necesitamos rogar al señor por reavivamiento y reforma que lleve a la lluvia tardía del Espíritu Santo y la terminación de la obra de Dios a través de su poder. Oseas 6:1-3 nos dice, “Venid y volvámonos a Jehová; que él arrebató y nos curará; hirió, y nos vendará. Darános vida después de dos días: al tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba; y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana en la tierra”.

Al mirar el mundo hoy y nuestras vidas, necesitamos hacernos la pregunta básica, “¿Por qué estamos aquí todavía?” ¿Por qué no ha sido derramada la lluvia tardía? ¿Cuándo vendrá Jesús? Si el Señor ha querido derramar la lluvia tardía por décadas, ¿por qué no esperarla ahora? En el libro Evangelismo, página 701(del inglés), leemos que “El derramamiento del Espíritu Santo sobre la iglesia se ve adelante como en el futuro; pero es el privilegio de la iglesia tenerlo ahora. Debemos tenerlo, y el cielo está esperando para dárnoslo”. Pero con esta preciosa promesa hay una condición que encontramos en Mensajes Selectos, tomo 1, página 121 (inglés), “Pero es nuestro trabajo, por confesión, humillación, arrepentimiento y vehemente oración cumplir las condiciones sobre las cuales Dios ha prometido concedernos su bendición”.

En la oficina de la Asociación General, en diversas oficinas de la iglesia, e iglesias locales alrededor del mundo, hemos estado estudiando la Biblia y orando por reavivamiento, reforma y el derramamiento de la lluvia tardía del Espíritu Santo. Queremos ver los mensajes de los tres ángeles proclamados con poder aún mayor y la obra de Dios terminada. Queremos ver a Jesús venir. ¡Queremos ir al hogar!



Ted N. C. Wilson

Presidente
Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

2 de febrero, 2011

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